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8 de julio de 2013

Tu voz



El Canto de las vocales es uno de los instrumentos más eficaces y más rápidos disponibles actualmente sobre el planeta para elevar la frecuencia vibratoria de nuestro cuerpo humano. 
 En este trabajo, cada vocal juega un papel muy preciso; cada vocal es un especialista donde la vibración viene a cumplir un trabajo particular en nosotros.
El doctor Krumm Heller aconsejaba a sus discípulos una hora diaria de vocalización que se debía vocalizar en el siguiente orden: IIIII...EEEEE...OOOOO...UUUUUU...AAAAA. 
  • La vocal «I» hace vibrar las glándulas pineal y pituitaria; estas dos glandulitas de la cabeza están unidas por un canalillo o capilar sumamente sutil, ya desaparecido en los cadáveres. La pineal se encuentra en la parte superior del cerebro y la pituitaria en el plexo cavernario entre las dos cejas. Cada una de estas dos glandulitas tiene su aura vital y cuando las dos auras se mezclan, se desarrolla el sentido especial y vemos el ultra de todas las cosas. Vinculado con el chakra frontal, lleva la energía vital a la cabeza y desarrolla la clarividencia.
  • La vocal «E» hace vibrar la glándula tiroides que secreta el yodo biológico. Esta glándula se encuentra en la garganta y en ella reside el chacra del oído mágico. Sana las enfermedades de la laringe.
  • La vocal «O» hace vibrar el chakra del corazón, centro de la intuición , y toda clase de poderes para salir en astral...Sana el corazón.
  • La vocal «U» hace vibrar el plexo solar. Este plexo solar es el Centro Telepático y el Cerebro emocional. Sana el estómago.
  • La vocal «A» hace vibrar las chacras pulmonares que nos permiten recordar nuestras pasadas vidas.

Y con esta pequeña introducción os paso a continuación un ejercicio de meditación para que practiquéis con el sonido de vuestra voz.
He hecho cantos en grupo en un grupo de musicoterapia y ha sido bellísimo y también lo he trabajado de forma individual con la terapeuta. El desbloqueo que se siente al dejar salir la voz es algo que solo se vive cuando se lleva a cabo. 

Si nos observamos pensar veremos que la mente es como un remolino donde giran sin cesar las mismas cosas, angustias, esperanzas, miedos.

Para detener estos círculos incesantes, canta las 5 vocales así: I, E, O, U, A . Cada una durante un minuto (o más, si así lo necesitas).

Mientras la cantas, con profundas respiraciones, imagina que resuena en todo tu cuerpo, tu país, el planeta, la galaxia, el universo.

Cuando llegues a la O, termina agregándole una M. Te dará OM, la sílaba sagrada hindú que dicen es el origen del universo.

El sonido I te desamarra del ego, y te da alegría si lo emites con una sonrisa en los labios. 
El sonido E, tonifica tus glándulas tiroides.
El sonido O va hasta el fondo del abdomen, y te abre a la creatividad. 
El sonido U penetra profundamente en el tórax y el vientre, y proporciona fuerza vital.
El sonido A, actúa sobre lo alto de la garganta, de los pulmones y todo tu cráneo.
  
Al terminar la serie, contempla tus pensamientos como si fueran hojas que flotan en la corriente de un río, o nubes que cruzan el cielo.


Referencias
Vanesa Cavallini
Saiku
Instituto Cultural Quetzalcoatl


 Licencia Creative Commons
Psicologia i PIR por Olga Pérez Pérez se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.

17 de junio de 2013

Acallar el diálogo interior IV

 Cuarto nivel: quietud y éxtasis. 
Ahora estás llegando al lugar en el que te embargará el júbilo de acallar el diálogo interior. En este lugar, uno empieza a bloquear los pensamientos y es uno con la conciencia. Repara en el silencio de ésta.
 Al aquietarse tu mente, el júbilo empieza a destellar en las profundidades del cuarto nivel. El júbilo es un rango de la búsqueda espiritual especialmente digno de mención, porque su presencia confirma que has encontrado tu sendero. 
La sustancia básica de la vida es el júbilo que surge del movimiento espontáneo del momento presente. Con esta espontaneidad llega el verse libre del egocentrismo y del enjuiciamiento de uno mismo y de los otros. Esta mente en calma flota en el mar del júbilo. 
Este aquietamiento de la mente es una experiencia transcendental. Uno conoce el júbilo de no oír la interminable charla y de no necesitar a nadie para que confirme que uno está o no en la senda correcta. La quietud es una confirmación interior de que está experimentando una parte superior de sí mismo. 
A medida que te acostumbres a la quietud, te encontrarás con que la buscas de forma regular. Sabrás que hay una presencia dentro de ti. Pasado un corto período de tiempo, la piedrecilla alcanzará ese lugar de quietud.
 "Cuando el zapato te queda bien, te olvidas del pie". Éste es el estado mental al que te transporta el cuarto nivel: un gozoso olvido de lo que no encaja, porque la mente está en paz.

Quinto nivel: un espacio abierto a todas las posibilidades
Éste es el lugar definitivo del descanso. Está más allá del aquietamiento de la mente. Es el lugar interior en el que la mente se vacía de todo pensamiento y a uno le embarga la quietud.
"La primera paz, que es la más importante, es la que proviene del interior del alma de las personas cuando se dan cuentade su relación, su identificación con el universo y todas las fuerzas; y cuando se dan cuenta de que en el centro del universo mora el Gran Espiritu, y que este centro está realmente en todas partes, dentro de cada uno de nosotros" (Alce Negro). Ésta es la esencia del espacio abierto a todas las posibilidades, al que se ha denominado con muchos nombres. 
Imagina que dentro de ti hay un espacio, en lo más profundo del estanque.
Cuando uno es capaz de llegar a este lugar, mediante el poder que confiere la condición de espectador, se descubro que uno no es la ola sino el mar. Y recuerda que aquello que traigas al regresar de este ámbito es lo que resultará más significativo para tu búsqueda espiritual.
Es el espacio unificado. En el espacio unificado donde la piedrecilla alcanza su estado de reposo, tu eres uno con la vida. Con la energía de amor que se encuentra dentro de todo. 
Yo (W. Dyer) conozco el espacio unificado. Si algo sé de mecánica cuántica es que todas las cosas, cuando se las divide en sus más diminutos elementos, no son partículas sino espacio. Todos nosotros compartimos ese espacio unificado y esa experiencia es lo que hallarás en el núcleo de tu ser.
En lugar de concentrarme en un solo pensamiento, soy capaz de fijar mi conciencia entre pensamiento y pensamiento. 

Primer nivel aquí.
Segundo nivel aquí.
Tercer nivel aquí.


Extraído y adaptado de: Tu Yo Sagrado de W. Dyer













 Licencia Creative Commons

14 de junio de 2013

Acallar el diálogo interior III

Tercer nivel: muy por debajo de la superficie.

La piedrecilla está ahora muy por debajo de la superficie de tu mente. La charla disminuye y también lo hace la necesidad de analizar. Tu mente ve el flujo de las cosas y cómo están todas conectadas entre sí. Sintetizar equivale a reunir; analizar a separar.


A este nivel te acercas más a tu naturaleza espiritual. Tu puedes sentir el flujo de la gratitud, el júbilo y la aceptación. Sabes que estás conectado con toda la vida y te sirves de la mente para comprender tu lugar en el estanque.
Cuando la piedrecilla llega a la síntesis, todavía se está usando la mente. Sin embargo, aquí uno ya no es víctima. Se ha aprendido a controlar los pensamientos que entran y que salen.
En este nivel aceptas que las personas son únicas y que no puedes entender cómo ni por qué todos actúan de la forma en que lo hacen, incluido tu mismo. Uno se encuentra flotando en un nivel más profundo de la conciencia. Sentirás el fluir divino a través de todo y todos. Uno se siente más en paz.


La piedrecilla cae cada vez más lentamente hacia el fondo. Tu empiezas a conocer en profundidad quién eres sin que la mente tenga que entenderlo. Hasta ahora, tu has estado convencido de que la iluminación implicaba ser un explorador a la búsqueda de algo concreto. Ahora te das cuenta que no es así.
Te entregas al hecho de no entender y empiezas a experimentar la iluminación.
La piedrecilla cae más al fondo, en el centro de tu ser, deja atrás la fastidiosa charla, el análisis y la síntesis y llega al cuarto nivel. 



Primer nivel aquí.
Segundo nivel aquí. 

En próximas entradas los niveles restantes.

Extraído y adaptado de: Tu Yo Sagrado de W. Dyer












 
 Licencia Creative Commons

10 de junio de 2013

Acallar el diálogo interior II

Continuando con las diferentes profundidades del estanque....

Segundo nivel: justo por debajo de la superficie
Las agitaciones de la superficie tienen muy poco impacto por debajo de ésta.
Se puede continuar observando una tormenta desde debajo de la superficie, pero su presencia ya no se siente de la misma forma que cuando uno se encuentra en medio de ella. 
Del mismo modo, cuando puedes decender por debajo de tu mente, dejas tras de sí el bullicio de la charla. Aquí, la constante entrada y salida de pensamientos la reemplaza una forma de pensamiento diferente. Tu tienes mayor control sobre el proceso de tus pensamientos, aunque todavía te encuentras muy lejos del silencio. 
No obstante la actividad se encuentra ahora más concentrada. Si te quedas quieto, descubres que tus pensamientos están ahora analizando. Es aquí donde buscas razones para todo. Desmenuzas cada pensamiento e intentas descubrir por qué sucedió esto o falló aquello. Se establecen diálogos burlones con las persona de tu vida que no te han apoyado como tu piensas que deberían. 
Justo por debajo de la superficie tiene lugar el análisis.  Puedes sorprenderte analizando algo y realizar un esfuerzo por dejar de hacerlo, pero en este nivel existe un análisis constante. 
Piensa en una piedrecilla arrojada a la superficie del estanque. Llega un momento en que empieza a hundirse camino del fondo. Ha atravesado el nivel de la charla y está pasando a través de la parte analítica que se encuentra justo debajo de la superficie. Adopta la postura del espectador. Contempla cómo cae la piedrecilla y observa los pensamientos analíticos.
El análisis es la actividad mental a la que estamos dedicados cuando, de modo automático, nos hacemos silenciosos comentarios sobre todas las personas y las cosas. Esos comentarios silenciosos insisten en analizar tu progreso o ausencia del mismo. 
La dificultad reside en pensar que existe algo más aparte de este comento y encontrar cómo llegar a la paz y el éxtasis. Has de saber esperar. Llegarán por sí mismas. No juzgues ni te sientas frustrado. Deja que tu mente analice, y ten la seguridad de que antes o después la piedrecilla continuará el camino hacia el júbilo. A medida que vaya cayendo, dejarás atrás el análisis y llegarás al tercer nivel. 

Primer nivel aquí. 
En próximos entradas los niveles restantes.

Extraído y adaptado de: Tu Yo Sagrado de W. Dyer













 Licencia Creative Commons

5 de junio de 2013

Acallar el diálogo interior

Los pensamientos entran y salen de nosotros durante todo el día y nosotros podemos observar esos pensamientos en lugar de identificarnos con ellos. No obstante, debemos recordar que los pensamientos se originan en nosotros. 

Con el fin de entender mi mente, me sirvo de la metáfora de un estanque de profundidad ilimitada. En este estanque hay 5 niveles. 


Primer nivel: la superficie
En la superficie del estanque se encuentra toda la agitación. Es en la superficie donde el viento agitará el agua, caerá lluvia y la henderá, las temperaturas frías helarán la superficie, y las temperaturas altas la devolverán a su estado líquido. Las tormentas harán que la superficie se torne violenta. El tiempo plácido devolverá a la superficie a una calma lisa y cristalina. Las horas y el polvo ensucian la superficie, la gente arroja piedras que perturban su calma, y todas las agitaciones son visibles. 

La superficie de nuestra mente es también el lugar en el que nosotros advertimos todas las agitaciones. Es el nivel "de charla". Es aquí donde multitudes de pensamientos se abaten de forma constante sobre la superficie de su mente. La charla va de economía, fechas límite, salud, hijos, citas, listas de compra, jubilación, vacaciones, violencia, conflictos de trabajo, relaciones sexuales, el libro que estás leyendo, el tráfico, las reparaciones del coche, lo que tienes miedo de decirle a tu madre, el dolor de cabeza....Podría llenar un millar de páginas con estos pensamientos fugaces. Ésta es la realidad de nuestra vida mental. Muchas agitaciones zumban en la superficie de nuestra menta, todas relacionadas con la vida cotidiana. 


Las tormentas de nuestra vida se convierten en violencia en nuestra mente. Los vientos de nuestra existencia crean agitaciones. Todo ello adopta la forma de pensamientos. 
La mente queda así por entero poblada de pensamientos relativos a la vida externa. 
Este tipo de existencia resulta extenuante. Pero más que cansarnos, este nivel nos impide experimentar la conciencia superior. Por desgracia, resulta probable que ésta sea la forma como nos hemos acostumbrado a utilizar nuestra mente. Puede que nos creamos que la mente no es más que el receptáculo de todos estos pensamientos. Y podríamos considerar que no hay nada que hacer. Hasta que exploremos otras posibilidades, podríamos creer que los pensamientos vienen y se van según su propia voluntad, y que en realidad no hay mucho que podamos hacer al respecto. Si nuestra mente está así ocupada, pues que así sea. 

Pero te insto a considerar esta postura....

Presta atención tanto al cuidado del nivel de superficie de tu mente, como a la profundidad y la anchura de tu mente, igual que si fueras el responsable de mantener limpio el estanque. La imagen de la superficie de un estanque azotada con violencia por una tormenta no recoge todo lo que sucede en el estanque. Algunos desperdicios que flotan en la superficie no lo degradan por completo.



En próximos entradas los niveles restantes.

Extraído y adaptado de: Tu Yo Sagrado de W. Dyer












 
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3 de junio de 2013

Pensamientos


Sentémonos tranquilos y comencemos mirando los pensamientos. No tratemos de pararlos. No interfiramos en ellos de ninguna manera. Limitémonos a permanecer atentos a ellos, tal como llegan a la mente.

Esto, por si mismo, es una importante técnica de meditación.

Al principio no podrá discernirse mucho, pues la mente es muy rápida; los pensamientos siguen uno tras otro ininterrumpidamente, y se termina "pensando" en vez de meditar.
Sin embargo, si se continua practicando, la mente tiende a relantizarse, y se puede ver cada pensamiento tan pronto como aparece en el campo de la.conciencia. En este punto puede hacerse una observacion esencial. Si se puede mirar el pensamiento sin ninguna forma de reacción, éste se desvanecerá.

Si pudiera mantenerse esa actitud, mirando sin reaccionar, la paz de la mente se estabilizaría permanentemente, pues los pensamientos son como pájaros volando al fondo de un paisaje.
Ya no molestarían mucho y no dejarían ninguna traza en la mente.

Pero eso no es todo. Cada vez que aparece un pensamiento o una percepción, la tendencia de la mente es a atraparlo y encadenarlo a otro pensamiento mediante alguna asociación.
Por ejemplo, se oye un ruido que proviene de la nevera....y la mente dice "La nevera está vacía".
Y sigue: "Paco vendrá a comer" y "Tengo que ir a comprar"..."Pero antes he ir al banco"...y así sucesivamente. 
 Extraído de: Regresión, terapias a vidas pasadas de Samuel Sagan (pag. 53).